Declarada de Interés Cultural-Secretaría de Cultura-Presidencia de la Nación Argentina : Ana María Manceda-San Martín de los Andes, Argentina/Febrero de 2017

Origen: Declarada de Interés Cultural-Secretaría de Cultura-Presidencia de la Nación Argentina : Ana María Manceda-San Martín de los Andes, Argentina/Febrero de 2017

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¡Cómo las flores señora! – Revista Sinfín

Ana María Manceda.

¡Cómo las flores señora!

En tiempos que la guerra amenazaba a  países hermanos (Argentina-Chile, 1978)

 

Ana María Manceda

 

 

¡Alégrame la vida! Entonces, a propósito le preguntaba cómo andaba y él tan suelto como era, tan pobre, tan feliz, dejaba volar las palabras de su sonriente boca ¡Cómo las flores señora! Sonaba a música, suena a música, sonará a música. Tenía una ligera nube en los ojos que producía un silencio en su mirada, un segundo, un tac y por ahí volvía a chispear, como cuando explicaba que su nombre quería decir “tigre amable” en mapuche. Lo mágico ocurría ante mi pregunta ¿Cómo andás Ainao? y el mundo vibraba, se llenaba de colores y notas musicales.

Luego de las clases debía enfrentar mi nueva vida. Mientras preparaba las tareas en la cocina de la casa el tiempo transcurría con cierta armonía, pero no sé por qué causa cuando iba al cuarto comenzaba a sentir esa sensación de asfixia. Será que los sueños nocturnos quedaban deambulando y en ellos se zambullían los ruidos, los olores, el pasado y toda esa ciudad que dejé para venir a la Patagonia. En ese pequeño espacio entraba todo. Antes de ahogarme regresaba a la cocina, preparaba unos mates y me acercaba a la ventana, los blancos copos de nieve, cayendo en un silencio absoluto me devolvían las ilusiones. Al recordar a mis alumnos y sus asombradas adolescencias me cargaba de una nueva energía pero la alegría me la brindaba Ainao, cuando entraba al aula él estaba ahí, en primera fila. Y el tiempo pasó.

Al terminar el secundario Ainao debió alistarse al ejército, era una época en que los vientos de guerra soplaban en la región. Son fuerzas tan poderosas que las vidas son mezcladas como débiles cartas de azar.  En una de las maniobras de rutina Ainao se cae del caballo y se golpea en la cabeza. Nunca más habló, lo dieron de baja, ya no servía. Nos cruzamos algunas veces pero no me reconoció. En épocas felices le tendría que haber contado como suavizaba mi nostalgia y me alegraba la vida con su dulce saludo ¡Cómo las flores señora!

 

 

Origen: ¡Cómo las flores señora! – Revista Sinfín